Villaminaya

Villaminaya es una pequeña localidad situada al sureste de la provincia de Toledo y limita con los términos municipales de Nambroca, Almonacid de Toledo, Mascaraque, Orgaz y Chueca. Accediendo por la CM-42, 30 kilómetros le separan de Toledo, salida 19 hacia Mascaraque/Mora (norte)/Villaminaya.

Con unos 600 habitantes, Villaminaya recibe al viajero con la tranquilidad y el sosiego que caracteriza a los pueblos de toda la vida, donde el tiempo parece detenerse.

Esta villa fue poblada en la antigüedad clásica por hispano-romanos quienes dejaron algunas huellas de su paso, en especial obras públicas como el puente de Villaverde sobre el río Guadalacete, la presa de Fuente Recén y otros restos como estelas, laudas, etc... Más tarde, estas tierras estuvieron ocupadas por mozárabes. En el siglo XVIII, los bienes propios consistían en casas de ayuntamiento, cárcel, carnicería, fragua, prados y algunas parcelas. La mayor parte de las propiedades de las tierras de Villaminaya pertenecían a órdenes conventuales hasta que pasaron a manos particulares tras las amortizaciones de Mendizábal.

Por sus calles manchegas descubrimos la Iglesia Parroquial de Santo Domingo de Silos. Se trata de un Templo del siglo XVI de una sola nave con planta de cruz latina y brazo profundo. Del original solo quedan en el exterior los brazos, el cabecero plano y parte de la nave, y en el interior las bóvedas de medio cañón del crucero y el ábside, decorados con motivos geométricos. Su cabecera y capilla mayor fue construida de nueva planta en 1614 por Juan del Valle, bajo las trazas de Juan Bautista Monegro.

Fuera del casco urbano, en plena naturaleza, encontramos un Puente Romano formado por dos muros paralelos de mampostería y relleno de hormigón, con tramos de sillería. Cuenta con una sola bóveda sobre el arroyo y dos tajamares en su lado este. Se conservan restos de la dirección de la calzada romana en ambos lados del puente. En esta zona destaca la Peña Manadera, piedra característica ya que de ella mana agua durante todo el año.

Su economía se sustenta principalmente de trabajos agrícolas y ganaderos. Los cultivos principales son cereales, olivo y vid. En ganadería abunda el vacuno, porcino y ovino, destacando la existencia de alguna explotación ganadera de avestruces.

Otra actividad que aumenta los ingresos de la población de la zona es la cinegética. Entre las especies autóctonas de la zona destaca por su calidad y abundancia la perdiz roja (Alectoris rufa).

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